jueves, 22 de octubre de 2020

LA CUARENTENA OBLIGATORIA ¿SOLUCION VIABLE PARA TODOS LOS ESTADOS?

 

LA  CUARENTENA OBLIGATORIA ¿SOLUCIÓN VIABLE PARA TODOS LOS ESTADOS?

Por Mansilla David

Hace unos meses atrás, el mundo dio un giro inesperado, las grandes potencias, que hasta el  momento se presentaban como omnipotentes, capaces de un gran despliegue armamentístico y tecnológico, vieron como sus recursos quedaban limitados ante el avance del COVID 19 en sus ciudades, y como aquella omnipotencia de la  cual se auto jactaban realmente no existía. De nada sirvieron los grandes ejércitos, las inmensas inversiones en armamentos, ni la planificación logística cuando el enemigo era invisible, tan minúsculo, y su población seguía muriendo en las calles, casas, plazas y hospitales de sus pueblos y ciudades (exceptuando intervenciones excepcionales como en el caso de la ciudad de Nueva York donde el despliegue de las fuerzas armadas freno en parte la transmisión del virus).

los líderes mundiales se vieron obligados a tomar decisiones  para dirigir sus respectivas naciones según los distintos intereses que primaban en ellas, y así como un gran porcentaje, es decir, un 90%,  opto por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, como medida sanitaria, movidos por otros enfoques  y perspectivas acerca de la situación, muchos otros decidieron seguir rumbos distintos de aquel que imperaba entre las principales potencias mundiales, es decir, el Reino Unido, China, Alemania, Estados Unidos, entre otros.

Distintos fueron los objetivos y enfoques que los gobiernos de diversas naciones decidieron priorizar así como las causas que impulsaron el rechazo de la posibilidad de una cuarentena obligatoria.  Ejemplos como el Brasil de Bolsonaro, Suecia, o el propio  Japón han sido vistos por las demás naciones como modelos alternativos de respuesta para una misma situación ante la cual el resto del mundo respondía igual.

¿Qué llevo a estas naciones a desvincularse de la respuesta común que dieron la mayoría  de los países, desafiando la opinión pública y política a nivel mundial así como los diversos protocolos existentes? Las respuestas son diversas denotando la complejidad del decidir llevar a cabo  la cuarentena en los diferentes estados del globo y poniendo en manifiesto que esta última no es solamente una cuestión que abarca el campo de la salud, sino que involucra un gran abanico de aspectos. ¿En que sustentaron estas decisiones?

Veamos el caso de Japón:

Con el virus circulando en Japón, un país con 126 millones de personas, lo más lógico hubiese sido establecer una cuarentena extrema e implementar testeos masivos para contener los contagios. Pero no. Japón nunca estableció esas estrategias para luchar contra el coronavirus. Implementó otras que le dieron resultado

Teniendo 3 veces más población que Argentina, concentrada  en un espacio menor y estando expuesto en la primera oleada de contagios, se esperaba que los números de infectados asciendan en gran cantidad, pero al día de hoy estos rondan cantidades de alrededor de 90 mil contagios y solo 1000 muertes (números redondeados)

¿En qué se justifica la decisión de los gobernantes del país asiático para no llevar a cabo la cuarentena obligatoria de la misma manera que la gran mayoría del resto de mundo?

Uno de los argumentos que pueden responder a esto es que en Japón  el distanciamiento social, incluso antes del brote de coronavirus, ya estaba bastante arraigado en su cultura, hecho que se refleja, por ejemplo, en el rechazo de los abrazos por parte de estos así como otras formas de contacto físico.

Los japoneses, además,  son bastante conscientes de la higiene, mucho más que en otros lugares. Además, muchas personas usan mascarillas en las calles por razones culturales que  van desde múltiples desastres nucleares como fue el de Fukushima en 2011, el  lanzamiento de las bombas nucleares durante la segunda guerra mundial en Hiroshima y Nagasaki, la alta tasa demográfica con la posibilidad mayor de contagiarse una enfermedad, entre otras, por lo que hay menos posibilidades de transmisión.

No es de olvidar tampoco, la relación entre el pueblo y el gobierno que prima en esta sociedad. Mientras que en la mayoría de las naciones, se tuvo que imponer las medidas por medio de la cohesión así como por el miedo, los japoneses tienen una larga historia de colaboración con sus gobiernos en las medidas que estos han implementado, lo que permitió a sus dirigentes confiar en el autocontrol de la población en lo referido al propio distanciamiento y la aplicación propia de medidas sanitarias. 

Por último, a diferencia de los países del tercer mundo, cuentan con un robusto sistema sanitario, situado entre los mejores, con el cual se ha logrado dar la atención adecuada a los pacientes. Según datos del Banco Mundial, Japón tiene alrededor de 13 camas de hospital por cada 1.000 personas, más del triple que la tasa de Italia y mucho más que lo que tienen países de América Latina.

Podría afirmarse que la consideración de estos elementos, más allá de las intenciones partidistas,  habrá llevado a la clase dirigente al actuar que tuvo frente al paradigma al que nos enfrentamos de manera alternativa al resto de las potencias, es decir,  sin llegar a decretar  la cuarentena obligatoria.

Suecia:

Similar a la propuesta de Japón fue la implementada por el país nórdico En un continente rodeado de países que decidieron implementar la cuarentena obligatoria, Suecia se presentó como  una alternativa en la cual, a pesar de seguir el modelo japonés al no optar por el aislamiento, los intereses y consideraciones culturales son diferentes.

Siendo Suecia  caracterizado por su liberalismo ideológico así como por su protección de la economía, el llevar a cabo  la cuarentena, implicaba varias consideraciones que influyeron en la tome de decisiones de sus dirigentes .En contraposición con los países que prohíben a la población salir a la calle hasta para tomar aire, la nación nórdica tomó medidas menos restrictivas y apela a la responsabilidad individual de sus ciudadanos.

¿Por qué el país nórdico no impone medidas de confinamiento como el resto de europeos? Las autoridades suecas rechazan órdenes drásticas que consideran demasiado inefectivas para poder justificar su impacto en la sociedad. Insisten en que su plan es sostenible en el largo plazo.

Las encuestas reflejan que muchos suecos continúan apoyando la postura de su Gobierno de no decretar una cuarentena obligatoria sino confiar en la responsabilidad de cada ciudadano, lo que es reflejo del  liberalismo previamente mencionado en relación a la mentalidad de los propios, caracterizados  fundamentalmente por una serie de medidas políticas  orientadas a esto, así como de la buena relación del pueblo con sus dirigentes que permiten cimentar una  confianza mutua tanto en la dirigencia como en el accionar ciudadano.

Por  otro lado, cabe resaltar, otro aspecto que se estaba ignorando en el ejemplo del país anterior,  y esto es el valor por la vida en Suecia. No es menor tampoco para poder entender esta decisión política  la valoración de esto en esta sociedad. Ante una respuesta que parece primar las libertades individuales, puede esconderse también el nulo aprecio por la vida propia de la  población,  a nivel personal, me inclino a  considerar esto como un elemento más de peso a tener en cuenta para poder construir un enfoque mayor sobre el porqué el recibimiento de esta decisión de manera tan a la ligera. Veamos algunos datos:

El número de suicidios en 2017 en Suecia creció en 65 personas, hasta los 1.208 suicidios, así pues en Suecia se suicidan de medias 3 personas cada día.

Esta cifra supone que la tasa de suicidios en Suecia es de 11,96 por cada 100.000 habitantes, por encima de la media de suicidios a nivel mundial, que es de 9,46 por cada 100.000 habitantes.

Podemos darnos cuenta de la entidad del problema al comparar el número de suicidios con el de asesinatos. En 2017 hubo 113 asesinatos en Suecia, así pues en Suecia el número de suicidios es muy superior al de asesinatos, hasta el punto de que por cada persona asesinada se suicidaron 10,7 personas.

No es menor para considerar  este hecho que puede relacionarse con la apreciación de la decisión de la clase dirigente de las medidas empleadas, que más que un amor por la libertad, puede demostrar una  insensibilidad hacia la vida propia y el cuidado de esta.

Sea como fuere,  este constituye otro de los ejemplos de opciones  alternativas a la cuarentena  obligatoria seguida por la mayoría de los países del  mundo en la cual parece ser que las características culturales propias terminaron por  encarrillar la dirección de estas naciones de manera diferente a las esperadas.

 

Finalmente veremos el caso de Brasil:

Siendo uno de los Países con Mayor cantidad de población del mundo, Brasil es el último ejemplo que citare aquí de nación que decidió no llevar a cabo la cuarentena.

Desde el comienzo de la pandemia en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro ha ignorado abiertamente las reglas de distanciamiento social, alentando, participando e incluso causando aglomeraciones. La postura del presidente no contribuyó a fomentar el aislamiento social de la población brasileña  quien podría haberla llevado a cabo de manera individual por consideración de su propia salud, pero al ver a sus líderes en medio de ellos, deslegitimando los protocolos existentes, causo como resultado el desdeñamiento de estos.

Si bien, las decisiones de los políticos de turno fueron las que condujeron a que no se optara por el decreto de los protocolos, hay que recordar que los dirigentes en el poder son reflejo de la mentalidad de la población, y esto se puede apreciar, por ejemplo,  en el propio ascenso del régimen nacional socialista en Alemania en su momento, donde sin el apoyo de esta habría resultado prácticamente imposible.

¿Qué motiva a los brasileros a desacreditar la cuarentena? Esto puede entenderse fundamentalmente en su historia política y la relación del pueblo con esta.

Brasil es un país que previamente al gobierno actual, se encontraba dentro de los países que desacreditaba mayoritariamente a la política y a los medios de comunicación debido a que se argumentaba que estaban impregnados de intereses ajenos al bienestar del pueblo. Los datos recopilados por la Corporación “Latinobarómetro” para el año 2018 muestran que Brasil se había convertido para ese entonces en el país sudamericano en el que existía un menor porcentaje de entrevistados que declaraban que la democracia era preferible a cualquier otra forma de gobierno (con 38%)

Los datos anteriores se explican en gran medida por la baja satisfacción que muestran los brasileños con el funcionamiento de sus instituciones. En 2018, sólo 9% de los entrevistados se declaraba “muy satisfecho” o “más bien satisfecho” con la democracia en Brasil; ese porcentaje era el más bajo de América Latina y se ubicaba muy lejos del promedio regional de 24%. Al mismo tiempo, 90% de los entrevistados consideraban que el país estaba gobernado por unos cuantos grupos poderosos para su propio beneficio y sólo un 7% declaraba que se gobernaba en favor del pueblo. Lo anterior probablemente explica por qué sólo 6% tenía una visión aprobatoria del accionar del gobierno (el porcentaje más bajo de la región).Instituciones que son pilares para el funcionamiento de la democracia, como los partidos políticos o el Congreso, generaban también un alto grado de desconfianza en los ciudadanos. Respecto de los primeros, sólo 6% manifestaba tener “mucha” o “algo” de confianza (el porcentaje más bajo de la región); en cuanto al segundo, dicho porcentaje llegaba a 12%

Esto dejaba en manifiesto una amplia desconfianza y descontento con los líderes nacionales y por ende a lo relacionado a lo que se decía (discursos políticos por ejemplo) debido al argumento de los propios intereses escondidos tras estos, así como en el propio sistema que regía el Brasil.

Tras las elecciones generales realizadas en Brasil en 2018, y a pesar de que se tuvo que recurrir a una segunda instancia, emergía triunfante con el 55 por ciento de los votos el candidato del  partido social liberal Jair Bolsonaro, a pesar de un discurso plagado de frases misóginas, racistas y homofóbicas que no obstaculizaron su camino para convertirse en presidente, sino que lo reforzaron y ampliaron su apoyo. Esta postura extrema no terminó siendo un lastre, sino que potenció su llegada a un gran porcentaje de brasileños, que vieron en el entonces candidato a un político transparente que no temía señalar y exhibir aquello que opinaba. En definitiva, las posturas “políticamente incorrectas” fueron percibidas por muchos votantes como un signo de autenticidad, que contraponía a Bolsonaro a la clase política tradicional.

Ante la experiencias previas que mantenían en gran disconformidad a la población brasilera, la aparición de un líder con el cual un gran  parte de  ellos simpatizaban, que decía lo que opinaba, en quien el pueblo confiaba ,que denunciaba los comunicados de las organizaciones principales (OMS por ejemplo) como “cortina de humo  ante otros intereses” y que afirmaba que la gravedad/  tasa de mortalidad era menor a la reconocida oficialmente es posible, que hubiese puesto a pensar al pueblo del Brasil el porqué de hacer caso a aquello recomendado por estos organismos cuando estos no inspiraban la confianza que si les inspiraba su presidente que inclusive se podía apreciar en público en numerosas oportunidades deslegitimando el peligro de la enfermedad y desvirtuando los protocolos existentes. ¿Qué intereses ocultos podría tener su presidente si siempre dijo aquello le parecía correcto y que actuaba según esto?

Si a esto le sumamos la realidad de que a la gran mayoría, a pesar de la necesidad sanitaria, no encuentra agradable el tener que realizar la cuarentena debido a que irrumpe con  la forma de vida preexistente  a la pandemia, es decir, con la “normalidad”, la presencia de un presidente que va en contra de ella, que dice lo que el pueblo quiere escuchar pero con la confianza que les inspira, puede generar el contexto  perfecto para que esta no sea aplicada.  A su vez, esta “normalidad”  que se busca mantener, refleja una cultura que es proclive a las celebraciones culturales que implican  aglomeración,  al contacto físico, a la vida en comunidad  así como también a los deportes grupales, lo que  puede apreciarse en sus principales celebraciones, como los carnavales o las fiestas juninas (segunda celebración más popular en Brasil), en la forma en que se pasa el tiempo  (mayoritariamente en las playas o en  las salidas nocturnas), a los deportes más practicados, entre ellos el futbol y el baloncesto, entre otros  ejemplos,  siempre implicando el contacto con otros miembros de la comunidad, lo que va directamente con lo recomendado por la OMS .

En síntesis:

Muchos han sido los escenarios planteados por la pandemia.  En mayor o menor medida, todas las  naciones, y con ello las situaciones particulares se han visto afectadas por el nuevo contexto, lo que ha variado en ello ha sido la respuesta  que los dirigentes han dado. Movidos por intereses partidistas,  así como por características culturales  de sus propios países que le permitieron decantarse por alternativas a la cuarentena obligatoria, queda esperar ver el resultado de estos  experimentos sociales llevados a cabo con las vidas del pueblo y  que solamente tras terminar esto tiempos y  evaluar su resultado a la larga se podrá ver la efectividad  de estos modelos.

 

 

 

 

 

 

 

 


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