jueves, 5 de noviembre de 2020

Reinicio: trayectoria, actualidad y porvenir del mundo en pandemia.

 

De qué situaciones venimos para ver acentuados ciertos problemas.

Nuestra nación pareciera vivir en una recesión económica constante desde hace muchos años, donde todos nos adaptamos a aquello. Pero cada vez se genera un desgaste mayor en las estructuras básicas del país haciendo que cada impacto en la economía sea cada vez mayor. Nuestro sistema de salud público acarreaba falencias, desabastecimiento de material y profesionales no muy bien mantenidos, al igual que nuestro sistema educativo, donde aunque hay innumerables ventajas en la educación pública, la calidad disminuye significativamente año tras año, obteniendo resultados negativos muy difíciles de remontar. Las incidencias de la economía en la vida diaria, toman un eje primordial, ya que al ser partes de una sociedad capitalista lo económico es un tema central. Si pensamos en aquello que tiene incidencia en los entramados económicos, son las decisiones políticas, aquella organización del poder que tanto brinda al funcionamiento social, que puede regular, administrar, la economía en pos de lo que se piense mejor para el beneficio de los ciudadanos.

Entonces, si actualmente a nivel global por una pandemia se atraviesa por una crisis, donde muchos hablan de una recesión económica mundial, y tantas estructuras, instituciones, fueron golpeadas duramente, ¿qué dolencias estábamos acarreando para que en la actualidad nos veamos tan afectados?  

Todas las dificultades que afrontamos hoy derivan del orden al cual la política y economía dan prioridad, el capital, el comercio, la industria, por sobre lo netamente social, comunitario. La depredación que el capitalismo venía generando en el mundo no causo más que una lucha por hacer acopio de recursos naturales y su correspondiente explotación por parte de quien pudiera obtenerlo, ya sean entidades nacionales o multinacionales, otorgando mayor valor al producto obtenido que a la mano de obra que lo obtiene, depredando así bastos recursos que pudieran ser de beneficio para muchos, pero que quedarán en unas pocas manos. No solo desigualdad, desempleo, o crisis económicas han trastocado a cada nación del mundo de diversas formas, sino que medidas de privatización han mostrado ser con esta situación actual, ineficientes. Y con esto me refiero a la privatización de la salud, donde muy pocos tienen accesos a una atención paga, más aun en países en desarrollo, por ende hay que focalizar un esfuerzo en la inversión y fortalecimiento de las estructuras sanitarias públicas, al fin y al cabo en estas situaciones son estas últimas quienes soportan los mayores embates.

Si el sector público está realizando el mayor esfuerzo en esta pandemia, no solo las medidas económicas y políticas deben acompañar al sistema sanitario, sino que medidas de asistencia social para aquellos que quedaron en vulnerabilidad al limitarse sus posibilidades laborales, o simplemente aquellos marginados que luchan por sobrevivir en la pobreza, deben ser implementadas pensadas no solo para solventar la situación actual, más bien pensando a futuro en poder con estas medidas sociales acortar la pobreza y favorecer el desarrollo de cada familia para obtener su sustento. Medidas de asistencialismo existen, previas a la pandemia y cada nación durante el COVID-19 sigue implementando ayudas, pero esto debe darnos una idea de la desigualdad que se venía gestando (referente a la oportunidad de quienes siguen trabajando en formato “teletrabajo”, o como trabajadores esenciales versus los trabajadores de la economía “popular” que mayormente obtienen sus ingresos en el día a día), y brindarnos la oportunidad de manera diferenciada, poder abordar la  situación, puesto que mejor situación no se podrá tener para presentar proyectos que avancen en acortar la brecha de las desigualdades, proyectos como el de una renta básica universal están en fase beta en algunos países, y en discusión en otros (por ejemplo Alemania lo implementa en ciertos grupos por un determinado tiempo para evaluar sus resultados), pero nos dan un panorama de qué posibilidades abre esta pandemia. Obviamente toda medida que implique una mayor presión fiscal en una sociedad ya azotada económicamente, no sería lo idóneo, por lo tanto el poder estrechar lazos internacionales de ayuda como por ejemplo que las financiaciones de las deudas nacionales sean replanteadas para dar mayores facilidades de pago al deudor, también que aquellos países más desarrollados brinden ayuda no solo en material sino en conocimientos para llegar a la salida de esta pandemia lo antes posible sin necesidad de encerrarse en el individualismo económico, así como poder aumentar la productividad generando mayores empleos, serían temas a tener anotados. Los lazos de fraternidad, cooperación y reciprocidad brindan resultados mayores, mejores y más equitativos que el individualismo que hasta ahora ha sido el imperante en el sistema tanto económico como político mundial.

Cuales situaciones se hacen difíciles de resolver

Es obvio por dónde empezar en la situación actual, el sistema sanitario. Y es donde la lucha contra el coronavirus se vivencia en primera línea, pero también es el lugar que está siendo afectado enormemente de manera estructural (con la incapacidad de suplir las demandas de materiales), como en el factor humano (donde los profesionales de la salud se sienten desbordados por el exceso de trabajo). Los trabajadores de la salud como también aquellos de son los encargados de la seguridad pública y la producción son considerados “esenciales”, pero atribuirles un término para el reconocimiento social, no añade que se les hayan mejorado el ambiente laboral con mayores medidas de protección o salariales, todo lo contrario, pareciera en muchos casos haber una precarización en el sector público que describen a través de protestas por mejoras en sus condiciones como trabajares “esenciales”.

Las perdidas laborales no han sabido sino aumentar, y cada vez son más las empresas que tienden a quebrar o irse de países que no se hacen viables para dejar sus inversiones lo que sigue redundando en pérdidas de empleo y perdida de posibilidades de progreso para miles de familias, aunque esta mentalidad empresarial de obtener el mayor ingreso en pos de, en algunas situaciones explotar lo más posible un recurso en cierto país otorgando el mínimo salario a sabiendas que la situación social que se vive en esa zona lo permitirá, puesto que hay necesidad, debería ser revisado, porque si profundizamos en esto, podríamos observar que gran parte de la situación crítica actual es producto de malas políticas y medidas que llevaron al desgaste del ecosistema, al descuido de los sistemas públicos, en beneficio de una ganancia económica mayor.

Es innegable el impacto social que generó esta pandemia, desde aumentos impositivos para costear las ayudas sociales, el aumento del costo de vida, las muertes, miedo y malestar social generalizado por estar encerrados tanto tiempo con todas las secuelas que ello conlleva. Y cada nación alrededor del globo emprendió medidas diferenciadas, hasta el día de hoy Nueva Zelanda y Vietnam han sido las dos naciones que mejor supieron controlar el virus, que aunque tuvieron auges de casos, pudieron controlarlos al punto de tener la menor cantidad de casos diarios mundiales, sin embargo muchas naciones con enfoques económicos están siendo desbordadas en casos y muertos, como lo son Estados Unidos, Brasil y ahora Argentina, aunque muchos más están en la lista. No solo se basa en qué país tiene más casos, sino a quienes se está trasladando el virus, porque no llegaron flotando por sí mismas partículas virales sino que los primeros contagios, que eran personas como receptoras,  personas con posibilidades de viajar al exterior, lo importaron y hoy día la población más humilde, la más desprotegida es quien está siendo principalmente afectada.

Las medidas a tomar son diferenciadas como naciones existentes, pero algo está claro, no contemplan las desigualdades. No todos pueden afrontar una cuarentena y no verse afectados de una u otra forma (https://www.youtube.com/watch?v=sjrWGYuq3Cs este video trata la cuarentena Argentina). Hasta no hace mucho tiempo, se hablaba de un futuro donde las clases tendrían una modalidad virtual, donde el teletrabajo sería la norma y las personas se centrarían laboralmente en la producción de bienes y servicios como nueva modalidad. No se preveía que una pandemia hiciera cambiar las tornas tan rápido de algo que se pensaba sería progresivo, pero es la actual realidad, con todas sus dificultades añadidas. No todo es negativo porque toda crisis abre oportunidades, las cuales permiten ver los defectos que se tenían para llegar a la situación actual y brindar la posibilidad de enderezar el trayecto en el sentido correcto aunque no implica que sea sencillo.

La contaminación del ecosistema era evidente, bastaba observar los cielos de una gran ciudad para contemplar el smog circundante, los cambios de temperaturas bruscos, sequías, inundaciones, y toda una naturaleza depredada que mostraba síntomas de desgaste. Por ejemplo basto que China, uno de los países más contaminados  debido a toda su producción industrial en detrimento de sus espacios naturales, detuviera toda la masa laboral a nivel nacional por un breve tiempo para notar vía satélite cambios en su ecosistema, con cielos más despejados y ríos más limpios. Las siguientes imágenes los muestran, la primera siendo de diciembre-enero y la segunda de marzo mientras se daba un estricto aislamiento.




 

Qué nos depara la situación posterior a la pandemia

Siempre se pensó que no era posible desviarse o detener el sistema mundial en vigencia como lo es el capitalismo, pero bastó un organismo microscópico para paralizar la vida de millones de personas, derrumbar empresas con mucho tiempo de trayectoria y golpear economías hasta ahora tomadas como “fuertes”. No es que estemos afrontando la extinción, aunque el peligro de muerte, o el colapso económico de naciones estén presentes, la realidad es que afrontamos una consecuencia de los caminos transitados, por otorgar prioridad al factor económico-comercial que al factor humano. Ahora lo que está en juego es en palabras de Arturo Escobar “un nuevo proyecto histórico de sociedad, así como todo un modelo de vida diferente”, y es que ante la tragedia que vivimos, se nos abre la posibilidad de dar un paso para recomenzar, en todo aquello que necesite un cambio para mejorar, obvio lo principal será la economía, es algo céntrico en nuestras vidas, pero el cómo la desarrollaremos, mediante cuales limitaciones, hacia qué objetivos la vamos a orientar, todo esto tenemos la oportunidad de como sociedad escoger.

Millones extienden los brazos con medidas solidarias pensando en la comunidad, al igual que otros tantos se encierran en sí mismos para sacar el mayor beneficio de esta crisis aunque eso signifique el malestar de otro. Naciones (aunque seguramente con dobles intenciones detrás) han estrechado lazos de apoyo a países más afectados que ellos, otorgando médicos, suministros, información (como lo es Cuba, China, Rusia) para contrarrestar la situación, al igual que a otros ni una pandemia los detiene de continuar pujando con sus intereses, como lo es el conflicto Armenio-Azerí en el Nagorno Karabaj, la guerra civil Siria o como las guerras comerciales entre naciones.

Entonces vemos iniciativas esperanzadoras para un mundo mejor luego de que pase este periodo de oscuridad, pero también nos topamos con la realidad, que el mundo se rige no por lo correcto o igualitario, sino por un sistema donde eligen unos pocos el rumbo de la muchedumbre. Científicos pronostican que el cambio climático apenas comienza, hasta atribuyen este virus como simplemente una alerta de lo que el mundo nos quiere decir por tanto desgaste que le causamos, y que si medidas no son tomadas, las siguientes dificultades serán multiplicadas veces más difíciles de manejar. Qué medidas podrían tomarse: un gobierno mundial, un nuevo orden internacional, una estabilidad económica asegurada para cada individuo para salvaguardar su sustento (como la mencionada Renta Universal), fortalecimiento de los sistemas públicos, medidas ecológicas que paren con la depredación global de los ecosistemas. Todas tienen sus ventajas como desventajas, pero en la actualidad si no hay consenso para lograr siquiera una de ellas cuando aún es posible emprender medidas para salvaguardar un futuro, la próxima crisis pueda ser entonces quien ponga en jaque nuestro mundo.

Cierre

No hemos de dar nada por perdido, el mundo que habitamos puede reorientarse y hay que centrarse en ello, en una globalización diferente, que centre su visión en el cuidado de las personas y no de un capital económico solamente, en reconstituir el tejido de las relaciones humanas a nivel comunitario (lo doméstico, lo particular, enfocar en el grupo y no en el individualismo, ni solo la meritocracia), con ese rumbo se pudiera ir hacia una correcta transición. Transición que debe realizarse puesto que “es la vida la que está en riesgo con la explotación de la Tierra al modo capitalista que desequilibró el clima, los ecosistemas, todo”.


-Por Brian Graciano, Profesorado de Historia.


Bibliografía:

CLACSO. Parte 1 - Reset, de Manuel Castells; de la Parte 2 - Muerte, control social y bienestar en tiempos de Covid-19, de Montserrat Sagot; y de la Parte 5 - Transiciones post-pandemia en clave civilizatoria de Arturo Escobar.


Reinicio: trayectoria, actualidad y porvenir del mundo en pandemia.

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