De qué situaciones venimos para ver
acentuados ciertos problemas.
Nuestra
nación pareciera vivir en una recesión económica constante desde hace muchos
años, donde todos nos adaptamos a aquello. Pero cada vez se genera un desgaste
mayor en las estructuras básicas del país haciendo que cada impacto en la
economía sea cada vez mayor. Nuestro sistema de salud público acarreaba
falencias, desabastecimiento de material y profesionales no muy bien
mantenidos, al igual que nuestro sistema educativo, donde aunque hay
innumerables ventajas en la educación pública, la calidad disminuye
significativamente año tras año, obteniendo resultados negativos muy difíciles
de remontar. Las incidencias de la economía en la vida diaria, toman un eje
primordial, ya que al ser partes de una sociedad capitalista lo económico es un
tema central. Si pensamos en aquello que tiene incidencia en los entramados
económicos, son las decisiones políticas, aquella organización del poder que
tanto brinda al funcionamiento social, que puede regular, administrar, la
economía en pos de lo que se piense mejor para el beneficio de los ciudadanos.
Entonces,
si actualmente a nivel global por una pandemia se atraviesa por una crisis,
donde muchos hablan de una recesión económica mundial, y tantas estructuras,
instituciones, fueron golpeadas duramente, ¿qué dolencias estábamos acarreando
para que en la actualidad nos veamos tan afectados?
Todas
las dificultades que afrontamos hoy derivan del orden al cual la política y
economía dan prioridad, el capital, el comercio, la industria, por sobre lo
netamente social, comunitario. La depredación que el capitalismo venía
generando en el mundo no causo más que una lucha por hacer acopio de recursos
naturales y su correspondiente explotación por parte de quien pudiera
obtenerlo, ya sean entidades nacionales o multinacionales, otorgando mayor
valor al producto obtenido que a la mano de obra que lo obtiene, depredando así
bastos recursos que pudieran ser de beneficio para muchos, pero que quedarán en
unas pocas manos. No solo desigualdad, desempleo, o crisis económicas han
trastocado a cada nación del mundo de diversas formas, sino que medidas de
privatización han mostrado ser con esta situación actual, ineficientes. Y con
esto me refiero a la privatización de la salud, donde muy pocos tienen accesos
a una atención paga, más aun en países en desarrollo, por ende hay que
focalizar un esfuerzo en la inversión y fortalecimiento de las estructuras
sanitarias públicas, al fin y al cabo en estas situaciones son estas últimas
quienes soportan los mayores embates.
Si
el sector público está realizando el mayor esfuerzo en esta pandemia, no solo
las medidas económicas y políticas deben acompañar al sistema sanitario, sino
que medidas de asistencia social para aquellos que quedaron en vulnerabilidad
al limitarse sus posibilidades laborales, o simplemente aquellos marginados que
luchan por sobrevivir en la pobreza, deben ser implementadas pensadas no solo
para solventar la situación actual, más bien pensando a futuro en poder con
estas medidas sociales acortar la pobreza y favorecer el desarrollo de cada
familia para obtener su sustento. Medidas de asistencialismo existen, previas a
la pandemia y cada nación durante el COVID-19 sigue implementando ayudas, pero
esto debe darnos una idea de la desigualdad que se venía gestando (referente a
la oportunidad de quienes siguen trabajando en formato “teletrabajo”, o como
trabajadores esenciales versus los trabajadores de la economía “popular” que
mayormente obtienen sus ingresos en el día a día), y brindarnos la oportunidad
de manera diferenciada, poder abordar la
situación, puesto que mejor situación no se podrá tener para presentar
proyectos que avancen en acortar la brecha de las desigualdades, proyectos como
el de una renta básica universal están en fase beta en algunos países, y en
discusión en otros (por ejemplo Alemania lo implementa en ciertos grupos por un
determinado tiempo para evaluar sus resultados), pero nos dan un panorama de
qué posibilidades abre esta pandemia. Obviamente toda medida que implique una
mayor presión fiscal en una sociedad ya azotada económicamente, no sería lo
idóneo, por lo tanto el poder estrechar lazos internacionales de ayuda como por
ejemplo que las financiaciones de las deudas nacionales sean replanteadas para
dar mayores facilidades de pago al deudor, también que aquellos países más
desarrollados brinden ayuda no solo en material sino en conocimientos para
llegar a la salida de esta pandemia lo antes posible sin necesidad de
encerrarse en el individualismo económico, así como poder aumentar la
productividad generando mayores empleos, serían temas a tener anotados. Los
lazos de fraternidad, cooperación y reciprocidad brindan resultados mayores,
mejores y más equitativos que el individualismo que hasta ahora ha sido el
imperante en el sistema tanto económico como político mundial.
Cuales situaciones
se hacen difíciles de resolver
Es
obvio por dónde empezar en la situación actual, el sistema sanitario. Y es
donde la lucha contra el coronavirus se vivencia en primera línea, pero también
es el lugar que está siendo afectado enormemente de manera estructural (con la
incapacidad de suplir las demandas de materiales), como en el factor humano
(donde los profesionales de la salud se sienten desbordados por el exceso de
trabajo). Los trabajadores de la salud como también aquellos de son los
encargados de la seguridad pública y la producción son considerados “esenciales”,
pero atribuirles un término para el reconocimiento social, no añade que se les
hayan mejorado el ambiente laboral con mayores medidas de protección o
salariales, todo lo contrario, pareciera en muchos casos haber una
precarización en el sector público que describen a través de protestas por
mejoras en sus condiciones como trabajares “esenciales”.
Las
perdidas laborales no han sabido sino aumentar, y cada vez son más las empresas
que tienden a quebrar o irse de países que no se hacen viables para dejar sus
inversiones lo que sigue redundando en pérdidas de empleo y perdida de
posibilidades de progreso para miles de familias, aunque esta mentalidad
empresarial de obtener el mayor ingreso en pos de, en algunas situaciones
explotar lo más posible un recurso en cierto país otorgando el mínimo salario a
sabiendas que la situación social que se vive en esa zona lo permitirá, puesto
que hay necesidad, debería ser revisado, porque si profundizamos en esto,
podríamos observar que gran parte de la situación crítica actual es producto de
malas políticas y medidas que llevaron al desgaste del ecosistema, al descuido
de los sistemas públicos, en beneficio de una ganancia económica mayor.
Es
innegable el impacto social que generó esta pandemia, desde aumentos
impositivos para costear las ayudas sociales, el aumento del costo de vida, las
muertes, miedo y malestar social generalizado por estar encerrados tanto tiempo
con todas las secuelas que ello conlleva. Y cada nación alrededor del globo
emprendió medidas diferenciadas, hasta el día de hoy Nueva Zelanda y Vietnam
han sido las dos naciones que mejor supieron controlar el virus, que aunque
tuvieron auges de casos, pudieron controlarlos al punto de tener la menor
cantidad de casos diarios mundiales, sin embargo muchas naciones con enfoques
económicos están siendo desbordadas en casos y muertos, como lo son Estados
Unidos, Brasil y ahora Argentina, aunque muchos más están en la lista. No solo
se basa en qué país tiene más casos, sino a quienes se está trasladando el
virus, porque no llegaron flotando por sí mismas partículas virales sino que
los primeros contagios, que eran personas como receptoras, personas con posibilidades de viajar al
exterior, lo importaron y hoy día la población más humilde, la más desprotegida
es quien está siendo principalmente afectada.
Las
medidas a tomar son diferenciadas como naciones existentes, pero algo está
claro, no contemplan las desigualdades. No todos pueden afrontar una cuarentena
y no verse afectados de una u otra forma (https://www.youtube.com/watch?v=sjrWGYuq3Cs
este video trata la cuarentena Argentina). Hasta no hace mucho tiempo, se
hablaba de un futuro donde las clases tendrían una modalidad virtual, donde el
teletrabajo sería la norma y las personas se centrarían laboralmente en la
producción de bienes y servicios como nueva modalidad. No se preveía que una
pandemia hiciera cambiar las tornas tan rápido de algo que se pensaba sería
progresivo, pero es la actual realidad, con todas sus dificultades añadidas. No
todo es negativo porque toda crisis abre oportunidades, las cuales permiten ver
los defectos que se tenían para llegar a la situación actual y brindar la
posibilidad de enderezar el trayecto en el sentido correcto aunque no implica
que sea sencillo.
La
contaminación del ecosistema era evidente, bastaba observar los cielos de una
gran ciudad para contemplar el smog circundante, los cambios de temperaturas
bruscos, sequías, inundaciones, y toda una naturaleza depredada que mostraba
síntomas de desgaste. Por ejemplo basto que China, uno de los países más
contaminados debido a toda su producción
industrial en detrimento de sus espacios naturales, detuviera toda la masa
laboral a nivel nacional por un breve tiempo para notar vía satélite cambios en
su ecosistema, con cielos más despejados y ríos más limpios. Las siguientes
imágenes los muestran, la primera siendo de diciembre-enero y la segunda de
marzo mientras se daba un estricto aislamiento.
Qué nos depara la
situación posterior a la pandemia
Siempre
se pensó que no era posible desviarse o detener el sistema mundial en vigencia
como lo es el capitalismo, pero bastó un organismo microscópico para paralizar la
vida de millones de personas, derrumbar empresas con mucho tiempo de
trayectoria y golpear economías hasta ahora tomadas como “fuertes”. No es que
estemos afrontando la extinción, aunque el peligro de muerte, o el colapso
económico de naciones estén presentes, la realidad es que afrontamos una
consecuencia de los caminos transitados, por otorgar prioridad al factor
económico-comercial que al factor humano. Ahora lo que está en juego es en
palabras de Arturo Escobar “un nuevo
proyecto histórico de sociedad, así como todo un modelo de vida diferente”, y
es que ante la tragedia que vivimos, se nos abre la posibilidad de dar un paso
para recomenzar, en todo aquello que necesite un cambio para mejorar, obvio lo
principal será la economía, es algo céntrico en nuestras vidas, pero el cómo la
desarrollaremos, mediante cuales limitaciones, hacia qué objetivos la vamos a
orientar, todo esto tenemos la oportunidad de como sociedad escoger.
Millones
extienden los brazos con medidas solidarias pensando en la comunidad, al igual
que otros tantos se encierran en sí mismos para sacar el mayor beneficio de
esta crisis aunque eso signifique el malestar de otro. Naciones (aunque
seguramente con dobles intenciones detrás) han estrechado lazos de apoyo a
países más afectados que ellos, otorgando médicos, suministros, información (como
lo es Cuba, China, Rusia) para contrarrestar la situación, al igual que a otros
ni una pandemia los detiene de continuar pujando con sus intereses, como lo es
el conflicto Armenio-Azerí en el Nagorno Karabaj, la guerra civil Siria o como
las guerras comerciales entre naciones.
Entonces
vemos iniciativas esperanzadoras para un mundo mejor luego de que pase este
periodo de oscuridad, pero también nos topamos con la realidad, que el mundo se
rige no por lo correcto o igualitario, sino por un sistema donde eligen unos
pocos el rumbo de la muchedumbre. Científicos pronostican que el cambio
climático apenas comienza, hasta atribuyen este virus como simplemente una
alerta de lo que el mundo nos quiere decir por tanto desgaste que le causamos,
y que si medidas no son tomadas, las siguientes dificultades serán
multiplicadas veces más difíciles de manejar. Qué medidas podrían tomarse: un
gobierno mundial, un nuevo orden internacional, una estabilidad económica asegurada
para cada individuo para salvaguardar su sustento (como la mencionada Renta
Universal), fortalecimiento de los sistemas públicos, medidas ecológicas que
paren con la depredación global de los ecosistemas. Todas tienen sus ventajas
como desventajas, pero en la actualidad si no hay consenso para lograr siquiera
una de ellas cuando aún es posible emprender medidas para salvaguardar un
futuro, la próxima crisis pueda ser entonces quien ponga en jaque nuestro
mundo.
Cierre
No hemos de dar nada por perdido, el mundo que habitamos puede reorientarse y hay que centrarse en ello, en una globalización diferente, que centre su visión en el cuidado de las personas y no de un capital económico solamente, en reconstituir el tejido de las relaciones humanas a nivel comunitario (lo doméstico, lo particular, enfocar en el grupo y no en el individualismo, ni solo la meritocracia), con ese rumbo se pudiera ir hacia una correcta transición. Transición que debe realizarse puesto que “es la vida la que está en riesgo con la explotación de la Tierra al modo capitalista que desequilibró el clima, los ecosistemas, todo”.
-Por Brian Graciano, Profesorado de Historia.
Bibliografía:
CLACSO. Parte 1 - Reset, de Manuel Castells; de la Parte 2 - Muerte, control social y bienestar en tiempos de Covid-19, de Montserrat Sagot; y de la Parte 5 - Transiciones post-pandemia en clave civilizatoria de Arturo Escobar.


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